Los primeros días en casa con nuestro bebé son muy felices pero también difíciles. Todo es nuevo y hay que ir tomando muchas decisiones importantes en poco tiempo. Una de ellas es si ofrecerle o no el chupete.

A veces se hacen cosas sin pensarlas o investigar sobre ello, simplemente porque todo el mundo lo hace. O porque te dicen que hay que hacerlo. No te conformes, no sigas la corriente, infórmate y decide.

Lo que hagas estará bien, pero decídelo tú, no dejes que decidan por ti.

Si recabas información de casi cualquier tema relacionado con la crianza encontrarás opiniones dispares. Esto es lo que nos hace dudar.

Entonces, ¿Chupete sí o no?

No es fácil determinar cuál es la mejor opción. A pesar de la controversia, en algo parece estar todo el mundo de acuerdo.

El uso del chupete puede interferir en la lactancia materna.

Sí, el uso de chupete puede interferir en la lactancia materna. Por eso se recomienda no ofrecerlo a los bebés en las primeras semanas de vida, o mejor todavía, hasta que la lactancia esté perfectamente establecida.

Puede darse una confusión entre el pezón de la madre y el chupete o biberón.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) y UNICEF, para que pueda iniciarse y mantenerse la lactancia materna exclusiva durante los 6 primeros meses se ha de evitar el uso de biberones, tetinas o chupetes.

¿Qué hacían nuestros antepasados antes de la invención del plástico o la silicona? Vivían felices sin chupetes.

Cuando no existían los chupetes

Los chupetes son un invento relativamente nuevo. Antes del año 1900 no existían. Fue un farmacéutico de Manhattan el que lo inventó.

Antes de eso hay constancia de que algunas mamás recurrían a paños anudados mojados en agua o miel, cuentas de madera u otros objetos «calmantes». Todos, por supuesto, sustitutos de la teta.

Necesidad de succión

El bebé durante la lactancia, al succionar, libera endorfinas que lo calman y reconfortan. Mientras damos el pecho no sólo lo estamos alimentando sino tranquilizando y relajándolo.

Mito: «Te usa de chupete».

Os llegarán mitos de todo tipo y colores, a mí me llegó este de un pediatra al que fui y no volví. «Te usa de chupete», me dijo.

¿Qué tiene de malo reconfortar a nuestro hijo de la forma más natural?

La leche materna, como sabemos, tiene la función principal de alimentar al bebé. Pero cubre otra serie de necesidades. Los chupetes son un sustituto del pecho cuando por el motivo que sea no está disponible. Así que más bien es el chupete el que es una burda imitación del pecho cuando no podemos ofrecérselo, y no al revés.

Mi experiencia

El nacimiento de mi niña fue por cesárea de urgencia. Hubo una separación muy dolorosa de más de tres horas. Si has pasado por eso sabrás de qué hablo. Esta separación forzosa mas la falta de apoyo del personal sanitario durante mi estancia en el hospital hicieron que el inicio de mi lactancia no fuera fácil. Mi niña no se agarraba a mi pecho. Ese instinto con el que nacen los bebés, llamado Breast Crawl (arrastrarse para mamar) estaba «dormido» cuando por fin pude coger a mi pequeña.

En el hospital me «recomendaron» darle biberón, la llamada «ayudita». ¡Vaya ayuda! En lugar de apoyo y ayuda de cómo colocar a mi pequeña para que agarrara el pezón me «ayudaban» trayéndome un biberón tras otro. Mi bebé lloraba, creía que tenía hambre, y le di los biberones (¡todas nos equivocamos!). Mi niña seguía sin coger el pecho, pero yo insistía e insistía, hasta que se me ocurrió utilizar una pezonera de silicona que me trajo su papá de la farmacia.

No sabía qué hacer, poco ayudó el comité de lactancia del hospital (que resultó ser una habitación cerrada, sin nadie dentro).

¿Por qué te cuento esto?

Te lo cuento para mostrarte que a pesar de haber usado biberón y pezonera (similar al chupete), tuve y sigo disfrutando de una lactancia feliz. Mi niña aprendió enseguida a mamar de la pezonera, que fui retirando poco a poco, hasta que conseguí una lactancia exitosa. Con esto quiero decir que es mejor evitarlo, claro, pero las circunstancias de cada mamá y bebé son distintas y el uso de ello no es determinante a la hora de conseguir una lactancia de éxito, hay formas de retirarlo.

En cuanto al chupete, se lo ofrecí a los dos meses, por desconocimiento y porque dicen que calma a los bebés, pero ella lo echaba fuera. ¡Menos mal! Después de dos intentos, lo tiré a la basura. ¡Mi peque no necesita chupete! En realidad ningún bebé lo necesita, y tras haber pasado por la experiencia me doy cuenta de ello. En la crianza de los niños siempre hay que pensar en qué es lo más natural.

Para satisfacer el instinto de succión mi pequeña recurría, mientras dormía, a los dedos. Se metía en la boca el dedo anular y corazón, pero sólo un ratito, para dormirse, cuando por algún motivo no estaba mamando. Al relajarse los sacaba. Esto tiene una ventaja frente al chupete, si se despierta sólo tiene que llevarse la mano a la boca. Con el chupete, sin embargo, se despertará llorando demandando nuestra ayuda. A los pocos meses, de pronto un día caí en la cuenta de que ya no lo hacía. Poco a poco lo dejó, sólita. Supongo que por tener mi teta y haber creado con ello un apego seguro.

Hay vuelta atrás

Cada parto, cada mamá y cada niño es diferente, y cada una vivimos una situación completamente distinta. Si por la situación de tu parto, por malos consejos o por desconocimiento hubo interferencia con biberón o chupete no te preocupes, hay vuelta atrás.

Para concluir

Con todo esto no quiero decir que el chupete sea malo o que no se deba usar. Lo que quiero decir es que no es imprescindible. A mí me regalaron dos al nacer mi niña, dando por hecho que es algo que va unido a la crianza de un bebé. Yo no los necesité.

Si a tu hijo le va bien con el chupete ¡adelante! Aunque se recomienda que sea eliminado antes de los dos años (AEDP), hasta entonces puede convertirse en un buen aliado de mamás y papás.

Lo más importante de todo es estar informada y elegir conscientemente qué hacer. También se irá probando qué nos funciona mejor, ya que cada niño, como sabes, es distinto. Está claro que siempre estarás pensando en el bien tuyo y de tu bebé, así que, lo que decidas estará bien.

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Gracias por seguir aquí. Si te ha gustado o servido y crees que puede gustar a alguna mamá más me encantaría que lo compartieras.

Un abrazo, eres una super mamá.

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