¿Qué es el colecho?

Si eres mamá o vas a serlo seguramente ya has oído hablar del Colecho.

Esta nueva palabra que llega a nuestros oídos como algo moderno no es más que el hecho de compartir la cama familiar con nuestro bebé. Una de las acepciones de la RAE para la palabra “lecho” es, además de cama, el lugar donde se echan los animales para descansar o dormir. Y es que al fin y al cabo somos animales mamíferos, y es así como duermen ellos. Sin mediar paredes y cerca de sus cuidadores. A tu hijo no le gusta dormir sólo.

Cómo hacer colecho.

Hay distintas formas de llevarlo a cabo y en nuestro caso, hemos probado casi todas las opciones.

  • Cama familiar. Al hablar de colecho es lo primero que nos viene a la cabeza. Todos durmiendo en la misma cama. Está demostrado se duerme mejor con esta práctica, y que es beneficioso para la lactancia materna.Tu bebé necesita sentirse seguro y protegido, alimentado, sentir el calor de tu piel y tu olor y todo esto puede tenerlo con el colecho.
  • Cuna diseñada para el colecho. En el mercado hay innumerables cunas para hacer colecho. De todas las prácticas que se vuelven tendencia en la maternidad suele haber un amplio mercado detrás. Las cunas de colecho pueden ser útiles, además de muy seguras, pero les encuentro un inconveniente. Normalmente son minicunas y duran muy poco. Es una inversión que ronda entre los 130 y 300€, un dinero que podríamos invertir en algo más útil. Al final tu bebé acabará dentro de tu cama, seguramente, y en caso de que prefieras que se quede en su cuna de colecho te recomiendo la siguiente opción.
  • Cuna convencional adaptada. Normalmente las cunas convencionales pueden adaptarse para adosarlas a tu cama. Esta me parece una buena opción. No gastas más en una cuna especial de colecho sino que pruebas con la cuna que todos preparamos en casa antes de que nazca nuestro bebé. Todas las cunas suelen tener dos alturas y una barandilla móvil. Hay que asegurarse que al quitar la barandilla la estructura quede fuerte, sino habrá que asegurarla. Para que la cuna quede bien unida a la cama y no pueda desplazarse lo mejor es que quede el hueco justo para la cuna entre tu cama y la pared, así no hay posibilidad de que se mueva. Si no fuera así se puede asegurar con unas correas (las venden en ferreterías) o pulpos con ganchos. En Ikea venden una unión de colchón, la pega es que miden 1,95 de largo, por lo que habría que cortarlo. Puedes poner también una mantita. Para que la cuna quede a la altura de la cama familiar tendremos que jugar con las alturas que ofrece la cuna y con la altura del colchón (incluso poner más de uno).
  • Colchón en el suelo. Se trata de poner un colchón en el suelo junto a la cama familiar. Esto no sería colecho en sí, ya que está en otra cama y a otra altura pero sigue siendo más cómodo para la mamá que levantarse e ir hasta la cuna o a otra habitación y el bebé se sentirá menos solo al ser atendido rápidamente.
  • Todos al suelo. Esta opción no la considero muy práctica. Tendríamos que deshacernos del somier o canapé (¡oh, no! ¿dónde guardo el somier o todas las cosas del canapé?). Cuando el bebé es muy pequeño de todas formas dormirá entre su mamá y su papá, por lo que no hay posibilidad de que caiga al suelo. Puede ser buena opción si habéis preparado el dormitorio así para la llegada del bebé. Si vais a practicar colecho cuando el niño sea mayor, puede dormir en uno de los lados de la cama y estar tranquilos de que no va a caerse desde mucha altura (habría que poner alfombra o pequeño colchón abajo).
  • Cuna en el dormitorio. Hay quien considera tener la cuna en la habitación un tipo de colecho, yo no lo creo. Se comparte habitación pero no cama, más que colechar es cohabitar. Puede considerarse un colecho parcial ya que el bebé, al fin y al cabo, si lo estás amamantando, comerá y dormirá encima tuya. Una opción más pero sin todas las ventajas del colecho.

Mi experiencia

Al ser madre primeriza pasé por casi todos los pasos del colecho, hasta comprobar por mí misma lo que funciona (lo que me funciona a mí, ¡claro!, cada familia y cada bebé son un mundo).

En un principio teníamos dudas ¿será bueno tener a nuestra pequeña metida en la cama?

Escuchas muchos mitos y consejos a lo largo de la crianza de tus hijos que te vuelven loca. “Lo vas a malcriar”, “no va a salir de tu cama nunca”, “lo vas a hacer un niño dependiente” y muchos etcéteras más. Con el tiempo aprendes que tú decides cómo criar a tus hijos, es tu familia y vas a hacerlo lo mejor que creas (no tiene porqué ser como siempre se ha hecho). Está más que demostrado que los bebés nos necesitan cerca y que ello es beneficioso para su desarrollo.

Te cuento cómo pasamos por varias pruebas de ensayo-error:

  1. En primer lugar pusimos una minicuna al lado de la cama familiar. A pesar de estar a apenas 20 cms de mí, no era suficiente. Mi niña terminaba en la cama con nosotros. No funcionó.
  2. Decidimos ponerla en su cuna, en la misma habitación. Pensamos que ya era más mayor y podía dormir solita. Yo tenía un sillón cómodo para la lactancia. Otro error. La cama seguía con sus pinchos invisibles. Además me pasaba media noche dormitando con ella en el sillón de lactancia. No funcionó.
  3. Estaba claro que quería estar cerca, ella nos lo fue mostrando con todas las señales que tenía a su alcance (normalmente llanto, claro). Convertimos su cuna en una cuna de colecho. Quitamos una barandilla y pusimos otro colchón para que quedara al mismo nivel de nuestra cama. El hueco entre los dos colchones lo solventamos poniendo una mantita y la cuna la aseguramos con unos pulpos al canapé. Esta fue una buena opción. De todas formas solía acabar en nuestra cama, se despertaba y buscaba el contacto. Puede decirse que funcionó a medias.
  4. Nos dimos cuenta de que los beneficios del colecho pesaban mucho más que los prejuicios y consejos que nos habían dado y metimos a nuestra peque en la cama. Pudimos disfrutar poco de ello, pues habían pasado muchos meses ya desde nuestra primera “prueba”. Cuando fue más mayor se nos hacía un poco incómodo dormir los tres juntos. La peque se movía mucho y no dormía bien ni ella ni nosotros, era el momento de pasarla a la cama de las niñas mayores. Nos deshicimos de la cuna (ella nunca la echó de menos, claro) y compramos una camita infantil que pusimos pegada a nuestra cama. Su cama quedaba más baja, por lo que ella se quedaba en los límites de su cama a no ser que se despertara y conscientemente subiera a la nuestra. Ya le gustaba dormir ahí, más cómoda e independiente. Es verdad que no se quedan a dormir en nuestra cama para siempre. Pero cada familia es distinta, igual tenéis suerte y conseguís alargar el colecho más tiempo, es una delicia dormir así, y os aconsejo que lo disfrutéis al máximo.

Conclusión de mi experiencia.

Eran claras las señales que me mandaba mi pequeña, le faltaba decir “¡quiero dormir contigo, mamá!” pero claro, no sabía hablar. Yo no supe entenderla, movida por prejuicios y consejos.

Y tras esta experiencia con el colecho ¿qué habría hecho si hubiera sabido todo esto?

Meterla en nuestra cama desde el día 1, haberlo disfrutado más sin estar probando tantas cosas, era tan sencillo como hacer lo que mi naturaleza me dictaba, tenerla a mi lado, pegada a mí. Ahora sabiendo que es lo mejor para ella, para mí y para el papá, que dormirá también mejor, no me lo hubiera pensado ni un momento. ¡Pero no se nace sabiendo!

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Ahora lo que espero es que mi experiencia te sirva a ti, mamá. Y si tienes alguna duda o inquietud aprovecha que yo ya pasé por esto para preguntarme. Estaré encantada de echarte una mano en lo que pueda.

Si crees que este post puede ayudar a alguien sería maravilloso que lo compartieras.

Gracias por seguir por aquí.

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