¿Has estado alguna vez delante de un montón de libros sin saber cuál elegir? ¿Te parece importante el contenido que pueda transmitir un cuento a tu pequeño? Quédate, vamos a ver el origen de los cuentos infantiles, sólo con esto se entienden muchas cosas.

Si queremos que los cuentos que contamos a nuestros niños no sean un mero entretenimiento tenemos que elegirlos bien. Se trata de un recurso divertido que hará que tomen gusto por la literatura. Además su contenido los enriquecerá y les transmitirá una serie de valores.

Es importante elegir bien un cuento cuya historia sea afín con nuestra forma de criar y educar.

Origen y evolución de los cuentos

El cuento ha sufrido una gran evolución desde sus orígenes. Ahora tenemos la suerte de poder elegir entre miles y miles de cuentos maravillosos.

Te daré aquí unas pinceladas sobre el origen del cuento. ¿Por qué los cuentos tradicionales son como son y cuentan lo que cuentan?, ¿por qué se siguen transmitiendo? Nos preguntamos también si debemos matizarlos, contarlos de otra manera, o simplemente elegir bien los cuentos dentro de la gran oferta de la que hoy disponemos.

Cómo surgen los cuentos.

Los cuentos populares tienen un origen remoto, pero algunos de ellos se siguen editando y contando.  

Aquí te muestro un resumen de cómo el cuento ha ido evolucionando desde la Edad Media hasta nuestros días.

Edad Media

  • Edad  Media. En la Edad Media no existía la infancia como tal. Los niños no eran considerados niños sino más bien adultos pequeños. A medida que se hacían mayores y podían trabajar se unían a la vida de adulto como uno más. Vestían como adultos, se comportaban como adultos y escuchaban sus conversaciones como ellos, sin filtros. Por lo tanto los cuentos que llegaban a sus oídos no eran cuentos destinados a niños. Escuchaban todo tipo de historias, algunas muy grotescas y crueles.
  • A mediados de la Edad Media se empieza a pensar en la infancia como concepto, pero sólo en las clases sociales altas. Se comienzan a escribir textos destinados a los niños pero siempre con una finalidad didáctica o moralizante. Todo esto, claro está, acorde con los valores de aquella época.
  • Casi a finales de la Edad Media. Los niños comienzan a considerarse niños en la clase media baja.

Con esto llegamos a la conclusión de que los cuentos de tradición oral hasta tal fecha no pueden considerarse cuentos para niños, ya que no lo eran.

Siglos XVII y XVIII

  • A finales del siglo XVII ya la infancia está instaurada como etapa del ser humano. Se sabe que los niños tienen unas necesidades distintas a las del adulto. Es cuando se empiezan a escribir cuentos y fábulas acordes a ellos, aunque siempre con intención moralizante. Los cuentos no se escribían para ocio o diversión del niño sino para aleccionarlos. Mirad que os pasará si no hacéis caso a vuestra mamá, por ejemplo.
  • En el siglo XVII y XVIII se hacen sobre todo recopilaciones de cuentos tradicionales.

Siglo XIX

  • En el siglo XIX es cuando por primera vez se empiezan a escribir cuentos para divertir a los niños. Casualmente este periodo coincide con la creación de novelas en las que los niños son los protagonistas como Alicia en el País de las Maravillas (Lewis Carroll), Oliver twist (Charles Dickens) o Pinocho (Carlo Collodi) aunque no fueran dirigidas directamente a ellos.

Podemos hablar de cuentos para la infancia cuando se comienzan a poner en papel los cuentos de tradición oral.

Las historias que antes se contaban para adultos, muchas veces grotescas y “gore” se comienzan a matizar y suavizar. Ahora ya se pensaba que las iban a leer los niños.

Algunos autores precursores de la Literatura Infantil.

Caben destacar algunos autores que me parecen relevantes para explicar el cuento infantil.

Charles Perrault

  • En el siglo XVII, en Francia, Charles Perrault escribía unos cuentos especialmente para los niños que llegarían hasta nuestros días. La compilación se llamaba “Cuentos de Mamá Ganso” y contenía 8 cuentos de tradición oral.

Cuentos tan conocidos como “La Cenicienta”, “El Gato con Botas”, “La Bella Durmiente” o “Pulgarcito” llegan a nosotros gracias a este escritor francés. Perrault puso estos cuentos de siempre en papel suavizándolos para que fueran “aptos para niños”. Eliminó las escenas más crudas y violentas.

Los hermanos Grimm.

Caperucita Roja. En el cuento original la bruja enseña a Blancanieves unas cintas mágicas que utilizará para asfixiarla.
  • Jacob y Wilhelm Grimm fueron también recolectores de cuentos de tradición oral, pero en este caso debido a su origen fueron cuentos alemanes. Junto con Hans Christian Andersen, los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm son unos de los primeros y más conocidos coleccionistas de cuentos. Todas sus historias tienen una intención didáctica o moraleja que enseñaba a los niños algún valor importante en la época o a ser precavidos ante ciertos peligros. Algunos de los cuentos más conocidos recogidos en sus recopilaciones son “El Principe Rana”, “Hansel y Gretel”, “Blancanieves” o “Rapunzel”.

Hans Christian Andersen

  • Pero el autor considerado como el primero que escribió cuentos directamente para los niños es el conocido Hans Christian Andersen. También autor del siglo XIX escribió sus propios cuentos, con un lenguaje cercano y atractivo para los niños. Este autor danés tuvo una infancia dolorosa y de esta manera desarrolló una gran imaginación que lo llevaría a ser el primer autor de cuentos infantiles reconocido. Seguro que conoces alguno de estos cuentos: “El Rey Desnudo”, “La Pequeña Sirenita”, “El Soldadito de Plomo” o “La Princesa y el Guisante”.

Aurore Lucile Dupin

  • Otra autora que me parece importante destacar es  Aurore Lucile Dupin, más conocida por su seudónimo George Sand. También escritora del siglo XIX es conocida por los cuentos que escribía para su nieta Aurore. Con temática feminista hablaba de la igualdad de género, de derechos humanos o de los derechos de la infancia. Estos textos suponían una revolución en ese tiempo y desgraciadamente, hoy día aún siguen siendo revolucionarios.
George Sand, seudónimo de Amantine-Aurore-Lucile Dupin

Acompañar la lectura

De todo esto concluimos que es bueno que nuestros niños conozcan los cuentos de tradición oral, como parte de nuestra historia. En el mundo de la literatura infantil, como en todo lo relacionado con la crianza, es importante nuestro acompañamiento, hasta que ellos por sí mismos puedan discriminar y entender los distintos matices de las historias. Siempre debemos dejarlos explorar, claro, pero los acompañaremos antes, durante o después, planteándoles cuestiones que los hagan pensar, escuchando su visión de la historia y ofreciéndoles la nuestra. Si hacemos una buena elección de los mejores cuentos y les damos la mano este camino estarán disfrutando y sacándole mucho jugo a las historias.

Con esto sólo pretendo compartir contigo porqué los cuentos tradicionales deben matizarse y acompañarse. Al igual que Charles Perrault allá por el siglo XIX suavizó y adaptó los cuentos de tradición oral para los niños, por los cambios que iban surgiendo en su sociedad, nosotros debemos hacer lo mismo. Adaptar los cuentos tradicionales a nuestro tiempo y explicarles el porqué de ciertos matices no acordes a nuestra época o a nuestra forma de pensar.

Sin descartar estos cuentos os invito a ser selectivos entre los innumerables cuentos que hoy día inundan las librerías y bibliotecas. Hay muchos cuentos de nuestra época preciosos, transmiten valores y enseñan a gestionar emociones. Pero eso os lo contaré en otro post :).

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Espero que te haya gustado esta entrada, y si es así sería maravilloso que lo compartieras. Sin más… ¡a leer!

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