Los primeros días en casa con nuestro bebé son muy felices pero también difíciles. Todo es nuevo y hay que ir tomando muchas decisiones importantes en poco tiempo. Una de ellas es si ofrecerle o no el chupete.

Al recabar información al respecto encontramos opiniones de profesionales a favor y en contra del uso del chupete.

Entonces, ¿Chupete sí o no?

Es muy difícil determinar cual es la mejor decisión. A pesar de la controversia, en algo si parecen estar de acuerdo, y es que el uso del chupete puede interferir en la lactancia materna, por eso se recomienda no ofrecer el chupete a los bebés en las primeras semanas o hasta que esté la lactancia establecida.

Para que las madres puedan iniciar y mantener la lactancia materna exclusiva durante los 6 primeros meses, la OMS y UNICEF recomiendan que no se utilicen biberones, tetinas ni chupetes.

pero cada niño es un mundo y que ninguna decisión es irreversible.

Al nacer mi niña, por los inconvenientes de mi parto y la falta de apoyo durante mi estancia en el hospital, me fue muy difícil comenzar la lactancia. Estuvimos separadas las dos más de tres horas y esto hizo que el instinto con el que nacen los bebés, llamado Breast Crawl (arrastrarse para mamar) estuviera un poco “dormido”. En el hospital me “recomendaron” darle biberón, la llamada “ayudita”, si así si me ayudaron… Me traían biberones a cada rato, mi bebé lloraba, y se los di (¡todas nos equivocamos!). Mi niña seguía sin coger el pecho, pero yo insistía e insistía, hasta que se me ocurrió utilizar una pezonera de silicona que me trajo su papá de la farmacia.

No sabía que hacer, poco ayudó el comité de lactancia del hospital (que resultó ser una habitación cerrada, sin nadie dentro).

Pero a pesar de haber usado biberón y pezonera (similar al chupete), tuve y sigo disfrutando de una lactancia feliz. Mi niña aprendió enseguida a mamar de la pezonera, que fui retirando poco a poco, hasta que conseguí una lactancia exitosa. Con esto quiero decir que es mejor evitarlo, claro, pero las circunstancias de cada mamá y bebé son distintas y el uso de ello no es determinante a la hora de conseguir una lactancia de éxito, hay formas de retirarlo.

En cuanto al chupete, se lo ofrecí a los dos meses, porque dicen que calma a los bebés, pero ella lo echaba fuera. Después de dos intentos, lo tiré a la basura. ¡Mi peque no necesita chupete! Y es que pensando en lo más natural…

¿Qué hacían nuestros antepasados antes de la invención del plástico o la silicona? Vivían felices sin chupetes.

¿Y cuando no había chupetes?

Antes del 1900 no existían, fue un farmacéutico de Manhattan el inventó el chupete como tal, aunque antes se daba a los bebés paños anudados mojados con agua o miel, cuentas de madera, u otros objetos “calmantes”.

Mi pequeña estuvo durmiendo con los dedos en la boca, anular y corazón, pero sólo un ratito, para dormirse, luego al relajarse los sacaba. La ventaja de los dedos es que si se despierta y los vuelve a querer, sólo tiene que llevarse la mano a la boca, sin embargo con el chupete se despertará llorando demandando nuestra ayuda para ponérselo. A los pocos meses, de pronto un día pensé…. “¡uy! ya hace mucho que no le veo los dedos en la boca!”. Poco a poco lo dejó, sólita. Supongo que por tener mi teta y haber creado con ello un apego seguro.

El bebé durante la lactancia, al succionar, libera endorfinas que lo calman y reconfortan, mientras damos el pecho no sólo lo estamos alimentando sino tranquilizando y relajándolo mientras le damos todo nuestro amor.

Y hay quien nos dirá que nuestro bebé nos está usando de chupete (un pediatra al que fui y no volví me lo dijo muy seriamente).

qué tiene de malo reconfortar a nuestros niños de la forma más natural.

Con todo esto no quiero decir que el chupete sea malo, o no se deba usar, pero no es imprescindible. A mi me regalaron dos al nacer mi niña, dando por hecho que es algo indispensable como el biberón (que sólo usé en el hospital) y no los he necesitado.

Si a vosotras, mamás conscientes, os va bien con el chupete ¡adelante! Aunque la AEP (Asociación Española de Pediatría) y otros organismos recomiendan que sea eliminado antes de los dos años, hasta entonces puede convertirse en un buen aliado de mamás y papás.

Lo más importante de todo es estar informadas y elegir en conciencia qué hacer y probar a ver que nos funciona mejor, siempre pensando en el bien nuestro y de nuestro bebé.

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