¿Qué es lo mejor para nuestro bebé? ¿Lo cogemos o lo dejamos llorar? ¿Hacemos colecho o lo dejamos solo en su habitación? ¿Le damos de comer a demanda o cada tres horas? ¿Lo estaremos malacostumbrando?

A menudo estas dudas rondan la cabeza de cualquier mamá o papá, sobre todo porque desde el embarazo e incluso antes estamos recibiendo información y consejos (que aunque bienintencionados a veces hacen mucho daño) de los que nos rodean. Todo el mundo opina, hay profesionales con opiniones contrarias, y ¡nos volvemos locas!

Muchas veces los dilemas más complicados se resuelven escuchando a nuestro yo interior, a la naturaleza que nos rige, y es que no hay nada más natural que tener y criar un hijo. Todo el mundo está de acuerdo con la frase tan utilizada la naturaleza es sabia, ¿no? Pues vamos a agarrarnos a ella cada vez que dudemos. En lugar de escuchar al vecino, escuchémonos a nosotras mismas, a nuestro instinto. Esto no quiere decir que no estemos informadas, por supuesto, es importantísimo estar al día, leer mucho y acudir a grupos de apoyo a la lactancia o grupos de madres que compartan las mismas inquietudes que tú.

Comienzo a escribir este artículo a raíz de formarme como Asesora de Porteo. A pesar de haber porteado a mi pequeña desde el nacimiento, ahora siento la imperiosa necesidad de poner en palabras la teoría aprendida y unirla a la práctica de lo vivido. Esto casa perfectamente con las necesidades básicas de un bebé recién nacido, pues porteando se regula su temperatura corporal, siente seguridad y confort, y si va bien porteado con un portabebés adecuado la postura que adopta es parecida a la que tenía en el vientre materno. Para rizar el rizo, incluso se le puede dar de mamar mientras está siendo porteado, ¡es un todo en uno!.

Al tener a mi pequeña utilicé el porteo como alternativa al carrito, sentía que debía tenerla cerca, pegada a mí. Al probar descubrí lo que intuía, que mi bebé y yo nos sentíamos muy bien cuando estábamos así de juntitas, reconfortadas.

Esto que me dictó el instinto en realidad tiene su explicación biológica.

Los seres humanos somos al fin y al cabo animales y más concretamente animales mamíferos. Una de las características comunes de todos los mamíferos es que cuidan y asisten a sus crías hasta que pueden valerse por sí mismas. Este tiempo es muy variable de una especie a otra, y en el caso de la humana, nuestras crías al nacer son más dependientes que la de cualquier otro animal, por el simple hecho de que el embarazo de la mujer, por cuestiones evolutivas, dura mucho menos de lo que debería durar, y los niños nacen por este motivo prematuramente.

Que somos mamíferos todo el mundo lo sabe, y parece obvio, pero a veces se nos olvida.

Exterogestación ¿Qué es?

Como señalaba anteriormente, los humanos, por motivos evolutivos nacemos prematuramente. Para que el ser humano naciera con el sistema nervioso lo suficientemente desarrollado como para poder valerse por sí mismo, un embarazo debería durar unos 18 – 20 meses. Como sabemos dura menos de la mitad. ¿Qué consecuencias tiene esto? Esto se traduce en crías humanas que no son capaces de sobrevivir por sí mismas fuera del útero materno. Al nacer una cría humana es totalmente dependiente, y tiene necesidad de cuidados básicos tales como alimento o protección y sobre todo tiene una necesidad biológica importante, la necesidad de contacto físico una necesidad a la que debemos darle la importancia que merece.

El tiempo que transcurre desde el nacimiento de un bebé hasta que se cumplen esos meses necesarios para la formación de su sistema nervioso (alrededor de los 20 meses) es lo que se llama exterogestación.

Los humanos contamos con tres partes o cerebros: el cerebro reptil, el mamífero o emocional y el humano o racional.

El cerebro reptil, o reptiliano apareció hace 300 millones de años. Es la parte del cerebro más instintiva que controla todo lo relacionado con la supervivencia (sensaciones de frio-calor, hambre, respiración, succión, etc), lo básico y necesario para sobrevivir. Todo lo demás ocurre fuera del útero, y favorecer un ambiente óptimo para ello ayudará a nuestro pequeño a desarrollarse.

¿Por qué los humanos nacemos prematuramente?

El dilema obstétrico es una hipótesis que explica dos procesos que van de la mano en el desarrollo de la especie humana y relacionados directamente con el parto. En el transcurso de la evolución del ser humano ocurren dos hechos que afectarán a que el canal de parto del ser humano sea más estrecho y dificultoso que el de otros animales.

Bipedestación.

Debido al desarrollo de la bipedestación en las especies homínidas que antecedieron al hombre, el canal pélvico de la hembra humana se estrechó. Andar de pie hace que toda la estructura de la pelvis cambie. Una mamá en posición erguida tiene que aguantar el peso de su cuerpo (cadera y pelvis) y estando embarazada es el suelo pélvico el que tiene que “evitar” que el bebé caiga, por lo que se pasa a tener un suelo pélvico más fuerte.

En definitiva, la bipedestación hace que haya aun cambio de forma de los huesos de la pelvis y de la musculatura del suelo pélvico.

Cráneo más grande.

A la bipedestación se une el hecho de que el ser humano fue desarrollando cada vez un cráneo más grande debido a su incremento en tamaño del cerebro. El hecho de andar erguidos nos libera las manos y podemos de esta forma interactuar mejor con el entorno. Esto nos convierte en animales más inteligentes. El tamaño del cráneo del ser humano va creciendo. La cabeza del bebe no pasa por el canal del parto y este es el motivo de que se adelante tantos meses.

Estos dos hechos tienen como consecuencia unos partos difíciles con necesidad de asistencia y prematuros respecto a lo que la especie humana necesitaría.

En realidad todo esto es interesante conocerlo, pero el motivo es lo que menos importa. La cuestión es que es una realidad que los bebés nacen con el sistema nervioso inmaduro y que se va a tener que desarrollar fuera del útero materno, aproximadamente 9 meses más.

¿Qué es lo que va a favorecer el óptimo desarrollo del bebé?

¿Qué hacer para ayudarlos?

Lo que más puede favorecer a nuestro bebé es hacer su entorno lo más parecido posible al útero de la mamá. La vida del bebé en el útero es cálida, está en constante movimiento, con ruidos como el corazón de la  madre, el flujo sanguíneo, la respiración, la voz. Tiene límites físicos alrededor de su cuerpo. Y aunque al nacer todo esto cambia podemos favorecer ese desarrollo “imitando” las condiciones que tenía en el vientre materno.

  • Cubrir sus necesidades. Por lo que hemos visto anteriormente, un bebé necesita asistencia y que sus necesidades sean cubiertas. La única forma que tiene de comunicarse con nosotros es el llanto, que es la forma que tiene de expresar malestar y de decirnos que nos necesita (puede tener hambre, dolor, sueño, frio o calor, miedo, inseguridad o simplemente estar incomodos). Nuestro papel como madres o cuidadores es asistirlos, darles lo que la naturaleza les ha negado al sacarlos del entorno seguro del útero prematuramente.
  • Contacto físico. Muchos son los beneficios del contacto físico. La mayoría de las veces nuestros pequeños lo único que quieren es sentir a su mamá. Con la lactancia, por ejemplo, se cubren la mayoría de las necesidades del bebé ya que están en contacto directo con la mamá (hambre, frio o calor, miedo…). Dejar a los niños llorar no es bueno para ellos, están demandando algo, y como al principio no se distinguen unos llantos de otros simplemente cogiendo al pequeño estaremos satisfaciendo esa necesidad tan imperiosa de contacto que necesitan. A partir de ahí le daremos de mamar o nos daremos cuenta de si les pasa algo más.

Las maravillas del Porteo.

Porteo en mayúsculas, sí, y es que no hay nada que se parezca más a estar en el vientre materno. Muchos son los beneficios del porteo, y cuando lo pruebes te enganchará.

Lo más importante es buscar un portabebés que se adapte a tí y a tu hijo (¡y al papá! porque aquí puede participar en la crianza y utilizar el porteo para crear un vínculo de apego con su bebé).

Ten en cuenta que no cualquier portabebés sirve, y que muchos se venden como ergonómicos (gracias a la ambiguedad del término) pero en realidad no lo son. ¡Importante! asesórate muy bien, pruébalo para asegurarte que es el vuestro (es como un vestido de novia, cuando encuentres el tuyo, ¡lo sabrás!). Si el portabebés no es el adecuado no estaremos respetando la postura humana del bebé y además nosotros no estaremos cómodos. Otro punto importante es que el bebé siempre debe ir mirando a la mamá, es decir, su barriga en contacto contigo (no su espalda) ya portees delante o detrás.

Innumerables son los beneficios de portear.

  • Favorece el vínculo entre mamá – papá y el bebé.
  • Te da facilidad de movimiento. ¡Tendrás las manos libres!
  • Ayuda al bebé a conciliar el sueño.
  • Lo calma si tiene alguna molestia.
  • Se autoregula su temperatura corporal.
  • Se siente seguro y protegido.
  • Favorece la lactancia materna.
  • Beneficia el desarrollo de su columna y caderas.
  • Fomenta la estimulación temprana.

¡Y esto son sólo algunos de sus beneficios! Paro aquí, porque el porteo da para otro largo post.

Como ves, con el porteo, muchas de las necesidades básicas del bebé están cubiertas, además de hacerte sentir maravillosamente, conectando con tu bebé incluso estando haciendo cualquier otra actividad, ya que lo sentirás parte de tí.

Finalmente quiero agradecer a la Escuela de Porteo Ergonómico para Profesionales Entrenudos por haberme asomado a este maravilloso mundo de color y calor. ¡Gracias!.

Si te ha gustado el artículo y crees que podría interesarle a otras mamás puedes compartirlo, te estaría muy agradecida. Gracias a ti también por leerme.

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